miércoles, 22 de abril de 2009

Testimonio de Ángel Eros Sánchez

Nos empiezan a gritar que nos tenemos que retirar. Nos habíamos quedado solos y estaban matando a mucha gente. Cada uno empieza a salir de allí como puede. El problema era salir, salir afuera por la ametralladora instalada en la azotea, que fustigaba constantemente. Goicochea sale por detrás, se mete en una fuente que hay allí. A Menelao lo matan, hay distintas versiones. Yo salgo y me tiro debajo de la guagua, porque de la azotea estaban tirando fuerte. Ahí se me fue la pistola de la mano pero la recuperé. Salí entonces debajo de la guagua. Salí hacia un café o un bar que estaba como cerrado. Paré un taxi y encañoné al chofer. Le dije: Dale, dale rápido, el tipo le dio. La balacera era bestial. Una cosa increíble. A una cuadra más adelante, un policía detiene con la pistola en la mano el carro. Yo le digo al chofer que no pare, pero él para. El policía se va a meter dentro del carro, pero cuando me ve, le pregunta: ¿Está alquilado? Y el chofer le dice: Sí, sí. El policía blanco como la pared, se fue.

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